domingo, 20 de diciembre de 2015

Waterberg

Waterberg es un parque Natural  en la zona centro norte de Namibia. Situado en la meseta del Etjo, de 50 km de ancho y 17 de largo, sorprende el verde infinito de la llanura que preside.

El primer día llegamos siendo ya noche cerrada en medio de una tormenta eléctrica y de momentos de lluvia bastante fuerte lo que hizo que no viésemos ni donde estábamos. La carretera estaba llena de charcos gigantes que la cruzaban, el coche culeaba, no había cobertura y no se veía ni una luz. Empezaba lo que se iba a ser el fin de semana más adrenalínico de nuestra estancia.
 
Nos alojamos en el Waterberg Wilderness Resort. Se trata de un complejo que antiguamente había sido una exploración ganadera y que, en la actualidad, se compone de varias zonas de Lodges cada una con su encanto. Nosotros dormimos en el Waterberg Plateau Lodge que cuenta,con unas vistas espectaculares del valle.
Esta formado por 8 chalets y un edificio común donde se encuentra el restaurante y un mirador desde donde puedes ver durante el día  tal extensión que no te da la vista y por la noche disfrutar del cielo más estrellado que he visto nunca.
El folleto del resort cuenta con un mapa con el que orientarte y en el que se detallan las rutas que puedes hacer a pie a tu aire. Sin necesidad de guia. También incluye todas las actividades que ofrece el lodge: Rinodrive, treking a lo alto del plateau(no se puede ir sin guia ya que hay hombres armados protegiendo a los rinos y pueden disparar si creen que eres un cazador... Eso y que hay rinos a patadas...)
El personal del lodge amabilísimo nos acompañó al chalet y nos dirigimos hacia la zona común para cenar. La cena se sirve a las 18.30 y es menú fijo.
Sopa de carne, ensalada de remolacha con pipas, carne de kudu con calabaza y un postre de frutas con hojaldre.

El vino y las bebidas van a parte. Atención al nombre del vino... En
Namibia los bastards eran los hijos de holandeses con mujeres indígenas negras. Hoy siguen usando el nombre de basters para referirse a la población mulata(6.5%).
Tras la tensión del camino embarrado con el coche culeando, los relámpagos y el miedo a no encontrar el sitio nos merecíamos una copita!  La operación no tuvo mucho éxito... Tras conseguir hielo, copas y todo lo preciso para este momento relax, nos fuimos los cuatro al chalet de mis amigos. Nos sentamos fuera aprovechando que ya no llovía. Situados frente a la inmensa oscuridad, viendo rayos caer en un horizonte sin fin,... empezamos a oír unos ruidos de animales que salían de la parte posterior del chalet en el que estábamos. Oscuridad total. Ni idea de que  animal se trataba y ya se sabe lo mala que es la imaginación... En un segundo nos metimos todos dentro y cagados de miedo... Sobretodo nosotros que teníamos que volver a nuestra habitación por un camino rodeado de vegetación,  lleno de animales salvajes, bambas negras cayendo de los árboles,... En fin que de día todo se ve distinto!

Día 11. Hoy si que ha sido un día 10... Nos levantamos a las 6 (a las 22.00 estábamos ya en el quinto sueño) y nos encontramos con esto...



Una amanecer precioso y muy esperado tras la llegada triunfal de ayer...

El desayuno no era muy completo y el pan bastante malo pero he redescubierto la papilla de maíz! Aquí le llaman maize porritge y esta hecha de harina de maíz, mantequilla y leche. Buenísima!

Hoy toca patear un poquito así que hacemos el Fountain Trail y el Porcupine Highway por la mañana. Bajamos en coche hasta el Wateberg Wilderness Lodge y desde allí comenzamos las rutas.
Este lodge está en un prado verde, en el centro del valle y la verdad es que es mucho mas bonito que el del plateau pero no tiene las impresionantes vistas del otro.


 
Lo que mas impresiona es que está a tope de monos baboons y ni os imagináis el ruido que hacen cuando pelean. Pone los pelos de punta. Estos conviven con los cudus, las vacas y otros animales a pocos metros de la terraza del lodge lo cual hace que sea un sitio  muy apetecible para una caña. Podéis pedir aquí y lo cargan a tu habitación sin problema. Todo forma parte del mismo complejo.
La ruta elegida es fácil. A penas son 2km que trancurren por un valle lleno de toros y baboons jugueteando y peleándose por todo el valle. La primera parte, Fountain Trail, te lleva por un camino casi plano al pie de las rojas paredes del plateau hasta una fuente que es el manantial que provee de agua a todo el lodge. A partir de ahí comienza la Porcupine Highway. Esta es bastante mas escarpada y sube bastante con respecto al valle. No es preciso estar en especial buena forma para hacerla. Al llegar de nuevo al valle nos encontramos con un cudu macho corriendo por mitad del prado.



Vuelta al chalet para un bañito y a las 15.00 al Rinodrive!!!

Y aquí empezó el momento adrenalina del día... En teoría cuando contratas un "lo que sea drive", es eso:un drive, en coche. Si es un "noseque track" es andando,con un trakeador,que va buscando animales y les sigues a pie.
Pues nuestro rhino drive acabó siendo un rhinotrack. El jeep se paró en mitad de la nada y hala, abajo todo el mundo! Fue una experiencia increíble, de esas que disfrutas más cuando se acaba ...😊
Precio: 450 dolares namibios. Merece la pena hacerlo!

La impresión que tienes de la situación es de total descontrol  ya que no te explica absolutamente nada de que esperar, que hacer si ese bicho de toneladas de peso y que corre a 45 km /hora se mosquea... Nada. Poco a poco ves que el guia maneja la situación y que mejor "trust on him" porque otra opción no te queda. Así, te iba,diciendo dónde situarte, que linea no traspasar, etc... Y gracias a este loco de los rinos vimos a apenas 5metros como se bañaban en el lodo, como marcaba un árbol rozándose con el culo contra él y hasta pudimos oír como mascaba hierba,... 

 


Toda una experiencia pero no sólo de rinocerontes vive el hombre!









y ahora a cenar!!!
Menú de hoy: Pizza, ensalada griega, guiso de orix y una cupcake de frutos del bosque! Teniendo en cuenta que no habíamos comido nos supo a gloria a pesar de que la carne picaba a rabiar.

Hoy estaba tan despejado que se veían las estrellas perfectamente. La vía láctea con sus miles de estrellas y el polvo interestelar reflejando la luz de estas. ¡Increíble! 





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